Japón, día32
No sé por qué pero caigo bien a los señores que tienen más de sesenta años. Ahora mismo conozco a tres personas y un matrimonio que me llaman de vez en cuando para invitarme a comer. Ayer también quedé con uno de ellos y cenamos. Cuando volví de España, el matrimonio vino hasta el aeropuerto de Osaka para recibirme aunque no vivimos cerca. (Mis padres ni siquiera me ofrecieron esta opción).
Una cosa cumún entre ellos es que no tienen hijos. Así que dije a mi madre, "Me quieren porque quizá tenga el aire de 'la hija ideal a que todo el mundo sueña tener'. ¡Qué suerte tienes!". Ella se rió y no me dijo nada.

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