Diario de Poka

13 octubre, 2007

El viaje a la India 2

-Segundo día-

Por la mañana hicimos la visita por Delhi. En cuanto le vi, dije al Sr.Singh que quería comprar las cámaras desechables y me dijo “Ya que hoy es domingo, sería un poco difícil. A lo mejor, la encontraremos en Qutub Minar.”
Visitamos Raj Ghat (la tumba de Mahatma Gandhi), India Gate, el Palacio Presidencial y Qutub Minar. Me sorprendí que en Delhi hay muchos árboles. Es más verde que las ciudades grandes de Japón.
Estuve sin poder tomar las fotos hasta Qutub Minar. A su entrada por fin encontramos un puesto donde se vendían los carretes y las cámaras desechables, pero por supuesto al precio que les quisiera poner. Compré dos cámaras desechables de marca desconocida (hecha en Corea) de 27fotos y ¡me cobraron 800rupias (20dolares)!
Qutub Minar es la torre de piedra más alta de la India. Se ve la mezcla del estilo hindú con el musulmán. Al lado hay una mezquita y alrededor quedan las ruinas y unos edificios. Sus paredes y pilares están tallados minuciosamente de las letras, las flores, los dioses...etc. La roca utilizada tiene el color muy bonito. Es roja pero del tono variado. El sitio es una buena muestra de la mezcla de las culturas, la musulmana, la hindú y la yaina (no sé cómo se llama en español esta religión de la India..)
Luego comimos (por puesto, el curry) y nos dirigimos a Agra. La distancia entre Delhi y Agra es 200km y algo y el viaje duró cuatro horas por ahí.
Me dio mucho miedo la manera de conducir de los indios. Parecen tranquilos pero en realidad son bastante agresivos. (Durante el viaje, he visto dos veces que los hombres estaban peleando con golpes, cogiéndose por el cuello en la calle.) Cuando conducen, pitan sin parar. Y si algún coche intenta meter en su carril a la fuerza, o hace alguna maniobra que le puede perjudicar, le gritan con insultos fuertes (supongo), o al adelantar ese coche “torpe”, miran al conductor con todo odio. Cuando un peatón intenta cursar y si lo hace un poco torpemente, pasa lo mismo. A veces, hasta abren la ventana para insultarle. En Bangkok, ya me parecía increíble cómo los tailandeses conducían, cambiando constantemente los carriles, pero los indios son todavía más increíbles porque hacen como los tailandeses pero con más velocidad. Nuestro coche tenía el cinturón de seguridad solo para los asientos de delante, y mi amiga y yo íbamos sin él. Me alegro de que hayamos podido volver con vida.