Diario de Poka

13 octubre, 2007

El viaje a la India 3

-Tercer día-

En Agra visitamos Agra Fort, Taj Mahal y Fatehpur Sikri. Desde hace mucho tiempo, soñaba ver Taj Mahal en persona y por fin se hizo real mi sueño. El edificio es igual a las fotos que he visto. El cielo es azul y el edificio blanco es tan bonito que parece de mentira. Pero la verdad es que desde lejos se ve más bonito que de cerca. Bueno, depende del gusto de cada uno, pero a mí no me interesó mucho la decoración de la pared de Taj Mahal. La pared es de mármol y allí las piedras preciosas están incrustadas.
Me gustó más la decoración de Agra Fort (el castillo de Agra). Desde este castillo, se ve Taj Mahal a lo lejos. El castillo es el conjunto de varios edificios y muchos edificios están construidos de la arenisca roja (se llama así según mi diccionario pero no estoy muy segura del nombre de esta roca). Aquí también se puede ver la mezcla de culturas. Todos los pilares y las paredes están tallados y son muy bonitos.
Este día llevaba un vestido. Y creo que por este vestido, los hombres indios se pusieron muy pesados. Empezamos la visita desde Agra Fort. Fue temprano y el aire estaba muy fresco. No había muchos turistas todavía y pensabamos que la visita sería muy agradable. Entramos en el castillo para escuchar la explicación del Sr.Singh. Y cuando nos dimos cuenta, estabamos rodeadas de los hombres indios. Fue igual que cuando los corzos del Parque de Nara (de mi ciudad) rodean a los turistas con comida. Estaban demasiado cerca a nosotras y además nos miraban muy fijamente. Observaban cada movimiento que hicimos. Fue muy muy incómodo y casi nos dieron miedo (si no hubieramos estado con el guía, nos habríamos escapado de allí). Durante la visita por el castillo y Taj Mahal, varios hombres nos pidieron que salieramos con ellos en la foto. Uno de ellos, cuando le dije que no, me mostró su carné de identidad pero el problema no es eso. No queremos aparecer en las fotos de desconocidos.
Luego entendí el porqué de que los hombres habían querido tomar las fotos tanto. Porque las chicas indias nunca muestran las piernas. La mayoría parte de ellas llevaban la ropa tradicional, o saly o panjavi dress, y con esta ropa nunca se ven sus piernas. Ni un tobillo. Así que una asiatica en vestido, les ofreció un gran espectáculo aunque en realidad mi vestido no fue corto y cubría mis rodillas.

Después de visitar Fatehpur Sikri, nos dirigimos a Jaipur. La distancia entre Agra y Jaipur es también 200 y pico y tardamos unas cuatro horas.
En Jaipur, fuimos a una tienda de la ropa tradicional de la India porque quería comprar una para asistir a la boda de mi amiga. Antes de venir, pensaba que en la India podríamos hacer las compras muy baratas pero ya me daba cuenta de que viniendo con este tipo de tour organizado por una agencia de viaje, nos sería imposible porque el guía nunca nos llevaría a los sitios para la gente india.
Así que el vestido que compré tampoco fue barato como esperaba (50 dólares con el arreglo incluido). Además a la hora de pagar intenté conseguir un poco de descuento, y el dependiente que había sido simpático hasta ese momento (estabamos charlando amistosamente mientras arreglaban mi vestido), cambió el tono al frió y me dijo “Te dije ya el precio de este vestido. Si pensara hacerte algún descuento, desde principio, te habría dicho, por ejemplo, 45 dólares. Pero mi estilo de negocio no es así. Si quieres, podemos estar discutiendo sobre el descuento, pero nunca lo conseguirás.” Mi último recurso fue decirle que no tenía 50 dólares sino 47 dólares. Pero mi amiga que es tan tonta, me dijo que me prestaría 3 dólares. Así que me tocó pagar sin ningún descuento. Pero al menos es más barato que comprar algún vestido en Japón y así me conformé con él.

Esa noche dormimos en un palacio-hotel. Los dos hoteles anteriores fueron cutres y solo la última noche fue de lujo (cinco estrellas). El hotel fue uno de los palacios de Mahalaja y de verdad muy bonito. La cena fue el bufet (de los curries por supuesto). Peidmos dos botellas de agua con gas y nos trajeron Perié. La comida estaba incluida al precio del viaje pero la bebida, no. Y al pagar la bebida, nos asustó. Porque una botella costaba 235rupias (unos 6dólares).