El viaje a la India 4

-Ultimo día-
Jaipur tiene otro nombre. La llaman “Pink City”. Los edificios de esta ciudad son de la roca rosada y aunque el estado de algunos edificios están bastante deteriorado, es una ciudad atractiva (aunque mi madre la llamaba “Pink Dirty City”). Fue una lástima que no nos dio tiempo para recorrer por la ciudad por nuestra cuenta.
Visitamos Hawa Mahal (el edificio simbólico de esta ciudad), City Palace y Amber Fort. Hawa Mahal estaba cubierto de los andamios y casi no se veía nada. El guía quiso llevarnos a la tienda de los zapatos del cuero de camello, o la tienda de las gemas, pero como no nos interesaba, le dijimos que no.
Para subir a Amber Fort, utilizamos el elefante-taxi. Pero no fue muy cómodo. Nos daba directamente el sol y tuvimos bastante calor. El asiento fue demasiado grande para nosotras y tuvimos que tomar una postura forzada que nos cansó. Tuvimos ganas de bajar antes de llegar a la cima pero fue impos
ible (no hay parada antes de la cima). Además nos dio mucha pena ver que “el conductor” del elefante pinchara su elefante con la punta punzante de un palo de hierro.
Como este sitio está lleno de turistas extranjeros, hay un montón de vendedores pesados que intentan vender las tonterías. Aún sabiendo que el precio es desorbitado, algunos extranjeros se rendían ante la insistencia de los vendedores. Hasta los conductores del elefante fueron unos cabxxxxx. El nuestro, cuando estábamos llegando a la parada, de repente paró su elefante y me exigió el pago de la propina de 50rupias.
A pesar del número de los visitantes, el castillo tiene unas partes que no están muy bien conservadas. Pero me gustó su decoración y me sorprendió el sentido de belleza que tenían.

Y ese sentido de belleza todavía existe. El color de la ropa de mujeres es increíble. Como cada día estábamos al menos cuatro horas dentro del coche, una de las atracciones de este viaje fue ver el paisaje. Es un poco parecido al de Perú o México. Durante un tiempo, solo se ve el planicie de poco color. Y después aparece unas casas. A veces es un pueblo grande que tiene muchas casas y a veces es pequeño con pocas al lado de la carretera. La diferencia con Perú o México es que en esos pueblos polvorientos, siempre hay mucha gente. La mayoría parte de la gente que está fuera es hombres, y si hay mujeres, llama mucha atención porque el color de su ropa es bonito e intenso. Vi también muchos animales (perros, cabras, elefantes, camellos, vacas, cerdos, monos...).

Siempre he querido visitar este país porque me interesa su arquitectura. Y de verdad, los edificios son muy muy bonitos. El estilo de los edificios que vimos es parecido al de Alhambra pero a parte del yeso, utilizaron también otros materiales y me gustaron mucho las paredes talladas de la arenisca roja. Me gustaría visitar más ciudades de este país, pero al pensar en la actitud de la gente que trabaja en el mundo turístico de la India (muy astutos) y la comida (siempre el curry), no creo que vaya a volver a este país pronto...
Jaipur tiene otro nombre. La llaman “Pink City”. Los edificios de esta ciudad son de la roca rosada y aunque el estado de algunos edificios están bastante deteriorado, es una ciudad atractiva (aunque mi madre la llamaba “Pink Dirty City”). Fue una lástima que no nos dio tiempo para recorrer por la ciudad por nuestra cuenta.
Visitamos Hawa Mahal (el edificio simbólico de esta ciudad), City Palace y Amber Fort. Hawa Mahal estaba cubierto de los andamios y casi no se veía nada. El guía quiso llevarnos a la tienda de los zapatos del cuero de camello, o la tienda de las gemas, pero como no nos interesaba, le dijimos que no.
Para subir a Amber Fort, utilizamos el elefante-taxi. Pero no fue muy cómodo. Nos daba directamente el sol y tuvimos bastante calor. El asiento fue demasiado grande para nosotras y tuvimos que tomar una postura forzada que nos cansó. Tuvimos ganas de bajar antes de llegar a la cima pero fue impos
ible (no hay parada antes de la cima). Además nos dio mucha pena ver que “el conductor” del elefante pinchara su elefante con la punta punzante de un palo de hierro.Como este sitio está lleno de turistas extranjeros, hay un montón de vendedores pesados que intentan vender las tonterías. Aún sabiendo que el precio es desorbitado, algunos extranjeros se rendían ante la insistencia de los vendedores. Hasta los conductores del elefante fueron unos cabxxxxx. El nuestro, cuando estábamos llegando a la parada, de repente paró su elefante y me exigió el pago de la propina de 50rupias.
A pesar del número de los visitantes, el castillo tiene unas partes que no están muy bien conservadas. Pero me gustó su decoración y me sorprendió el sentido de belleza que tenían.

Y ese sentido de belleza todavía existe. El color de la ropa de mujeres es increíble. Como cada día estábamos al menos cuatro horas dentro del coche, una de las atracciones de este viaje fue ver el paisaje. Es un poco parecido al de Perú o México. Durante un tiempo, solo se ve el planicie de poco color. Y después aparece unas casas. A veces es un pueblo grande que tiene muchas casas y a veces es pequeño con pocas al lado de la carretera. La diferencia con Perú o México es que en esos pueblos polvorientos, siempre hay mucha gente. La mayoría parte de la gente que está fuera es hombres, y si hay mujeres, llama mucha atención porque el color de su ropa es bonito e intenso. Vi también muchos animales (perros, cabras, elefantes, camellos, vacas, cerdos, monos...).

Siempre he querido visitar este país porque me interesa su arquitectura. Y de verdad, los edificios son muy muy bonitos. El estilo de los edificios que vimos es parecido al de Alhambra pero a parte del yeso, utilizaron también otros materiales y me gustaron mucho las paredes talladas de la arenisca roja. Me gustaría visitar más ciudades de este país, pero al pensar en la actitud de la gente que trabaja en el mundo turístico de la India (muy astutos) y la comida (siempre el curry), no creo que vaya a volver a este país pronto...

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